El frontón está desproporcionado y falto de relieve; parece no ser obra del artista que trabajó la parte interior. En la pirámide central reza la fecha de 1597, que debe corresponder a la terminación de la obra. Lo más interesante radica en la concepción anticlásica del entablamento de clara estirpe manierista, lo mismo que el recuadro que hay en el dintel. La embocadura de la puerta es de sabor arcaizante".
El interior de la Casa es relievante arquitectónicamente por su bello patio, el cual tiene doble galería en los cuatro lados: la inferior con arcos y la superior adintelada.
Los soportes octogonales de la galería inferior -dice Santiago Sebastián- que están provistos de gruesos cimacios, los alfices y los listeles paralelos, declaran el estilo mudéjar de esta mansión. En la parte superior aparecen las columnas estriadas de estilo plateresco, con capiteles bárbaros que evocan los órdenes corintio y compuesto; las bases se decoran con zarpas sobre los ángulos del plinto. Los capiteles se coronan ábaco s que apoyan las zapatas en las que descansa el dintel de madera. Lo más curioso de la galería superior radica en una columna que tiene el fueste recubierto de grutescos a la manera plateresca. Los temas son trofeos, como alusión al constructor de la Casa, el Capitán Antonio Ruiz Mancipe; su repertorio es corriente de los va
sos, los cuernos de la abundancia y de los delfines dispuestos en eje de candilieri.
El capital de la columna plateresca de la Casa de los Ruiz Mancipe, muestra la cabezas de un animal que parece ser un simio, con guirnalda vegetal en la boca.

Esta casa del Capitán Antonio Ruiz Mancipe fue dejada en testamento para renta de la Capilla de la Vera-Cruz, que es llamada "CAPIUA DE LOS MANCIPE" en la Iglesia Catedral.
El Capitán Antonio Ruiz Mancipe instituyó como patronos de su capilla y capellanía a los descendientes legítimos de su hija natural Francisca Ruiz, quien se casó con Don Alonso de Riaño, de cuyo matrimonio nació Don Cristóbal Riaño, según las investigaciones realizadas por el historiador Ulises Rojas, la Casa fue de propiedad de la familia Riaño y posteriormente del Dr. Dustano Gómez y de la familia Zubieta hasta el año 1991 cuando fue adquirida y restaurada por la entidad financiera GRANAHORRAR.


El Capitán Antonio Ruiz Mancipe instituyó como patronos de su capilla y capellanía a los descendientes legítimos de su hija natural Francisca Ruiz, quien se casó con Don Alonso de Riaño, de cuyo matrimonio nació Don Cristóbal Riaño, según las investigaciones realizadas por el historiador Ulises Rojas, la Casa fue de propiedad de la familia Riaño y posteriormente del Dr. Dustano Gómez y de la familia Zubieta hasta el año 1991 cuando fue adquirida y restaurada por la entidad financiera GRANAHORRAR.
Una de las mas bellas, mansiones coloniales, construida en Tunja en los finales del siglo XVI, es la CASA DE RUIZ MANCIPE, típica del BARROCO en la Arquitectura civil hispanoamericana, caracterizada por la mezcla de estilos, en donde encontramos elementos del herreriano, el plateresco, el mudéjar, el protorrenacimiento y otros.
La casa perteneció al Capitán Antonio Ruíz Mancipe, quien fue Alcalde de Tunja en los años 1591, 1601 Y 1606.
Existe la fecha de 1597 en la parte superior de la hermosa portada de piedra, que señala la culminación de la construcción de esta linda casa colonial.
La familia Ruiz llegó al Nuevo Reino de Granada en la Expedición de la Hueste conquistadora del Licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada. Esta familia era de procedencia andaluza. Don Pedro Ruiz Herrezuelos, natural de Córdoba, acompañó al Capitán Gonzalo Suárez Rendón en la fundación de Tunja, en donde se radicó y recibió un solar para la construcción de su residencia; recibió la Encomienda de Panqueba y Cuscaneba.
En la fundación de Tunja también participó el conquistador Pedro Ruiz Corredor, quien se avecinó en la nueva ciudad y construyó su casa; participó en las luchas contra el Cacique Tundama; recibió la Encomienda de Oicatá; fueron sus hijos Miguel Ruiz Corredor, Alférez de Tunja y Doña María Ruiz Corredor, esposa del Regidor de Tunja, Don Alonso Sánchez Marchán.
El Conquistador Cristóbal Ruiz también participó en la fundación de Tunja; era natural de Córdoba (España); recibió la Encomienda de Chocontá y posteriormente la Encomienda de Teusacá, que disfrutó hasta su muerte.
El Encomendero Don Pedro Ruiz García fue Alcalde de la ciudad de Tunja en 1557 y 1573. Fue precisamente él quien tomó la iniciativa de hacer una capilla en el templo de Santiago el Mayor; esta capilla fue iniciada en el año 1569 y culminada por su hijo ANTONIO RUIZ MANCIPE. Así se construyó una de las mas bellas capillas de la Catedral de Tunja llamadas "Capilla de los Mancipes", echa con una gran riqueza en sus tesoros artísticos.
Allí encontramos el Retablo del Calvario, una de las más bellas obras del Bajo Renacimiento Sevillano. Cuentan las crónicas coloniales que Don Antonio Ruiz Mancipe enamoró de la sobrina del Cacique de Toca, bautizada con el nombre de Antonia Liñán. Por ello, los derechos de mayorazgo fueron puestos en tela de juicio. Sin embargo, el Capitán Antonio Ruiz Mancipe ganó su pleito ante la Real Audiencia de Santafé, e hizo la promesa de terminar de ornamentar la famosa capilla de los Mancipe de la Catedral que había dejado empezada su padre.
Una vez terminada, el 26 de julio de 1598 se otorgó escritura de donación de la Capillanía que tenía como renta su casa, una de las mas bellas e importantes de la ciudad.

La casa perteneció al Capitán Antonio Ruíz Mancipe, quien fue Alcalde de Tunja en los años 1591, 1601 Y 1606.
Existe la fecha de 1597 en la parte superior de la hermosa portada de piedra, que señala la culminación de la construcción de esta linda casa colonial.
La familia Ruiz llegó al Nuevo Reino de Granada en la Expedición de la Hueste conquistadora del Licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada. Esta familia era de procedencia andaluza. Don Pedro Ruiz Herrezuelos, natural de Córdoba, acompañó al Capitán Gonzalo Suárez Rendón en la fundación de Tunja, en donde se radicó y recibió un solar para la construcción de su residencia; recibió la Encomienda de Panqueba y Cuscaneba.
En la fundación de Tunja también participó el conquistador Pedro Ruiz Corredor, quien se avecinó en la nueva ciudad y construyó su casa; participó en las luchas contra el Cacique Tundama; recibió la Encomienda de Oicatá; fueron sus hijos Miguel Ruiz Corredor, Alférez de Tunja y Doña María Ruiz Corredor, esposa del Regidor de Tunja, Don Alonso Sánchez Marchán.
El Conquistador Cristóbal Ruiz también participó en la fundación de Tunja; era natural de Córdoba (España); recibió la Encomienda de Chocontá y posteriormente la Encomienda de Teusacá, que disfrutó hasta su muerte.
El Encomendero Don Pedro Ruiz García fue Alcalde de la ciudad de Tunja en 1557 y 1573. Fue precisamente él quien tomó la iniciativa de hacer una capilla en el templo de Santiago el Mayor; esta capilla fue iniciada en el año 1569 y culminada por su hijo ANTONIO RUIZ MANCIPE. Así se construyó una de las mas bellas capillas de la Catedral de Tunja llamadas "Capilla de los Mancipes", echa con una gran riqueza en sus tesoros artísticos.
Allí encontramos el Retablo del Calvario, una de las más bellas obras del Bajo Renacimiento Sevillano. Cuentan las crónicas coloniales que Don Antonio Ruiz Mancipe enamoró de la sobrina del Cacique de Toca, bautizada con el nombre de Antonia Liñán. Por ello, los derechos de mayorazgo fueron puestos en tela de juicio. Sin embargo, el Capitán Antonio Ruiz Mancipe ganó su pleito ante la Real Audiencia de Santafé, e hizo la promesa de terminar de ornamentar la famosa capilla de los Mancipe de la Catedral que había dejado empezada su padre.
Una vez terminada, el 26 de julio de 1598 se otorgó escritura de donación de la Capillanía que tenía como renta su casa, una de las mas bellas e importantes de la ciudad.
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